El más brillante de los asteroides

Vesta

Descubierto en 1807, Vesta es el segundo cuerpo más masivo del cinturón principal, después de Ceres, y el asteroide más brillante visto desde la Tierra: en las mejores noches se distingue a simple vista. La sonda Dawn, que lo orbitó durante más de un año, encontró un mundo con núcleo, manto y corteza, como un planeta que se quedó a medio formar.

Modelo 3D del asteroide Vesta, reconstruido con los datos de la sonda Dawn
Dimensiones
569 × 554 × 453 km
Distancia al Sol
353 M km
Periodo orbital
3,63 años
Rotación
5,34 horas
Descubrimiento
1807
Misión
Dawn (2011-2012)

Características físicas

Vesta mide 569 × 554 × 453 km: lo bastante grande para haberse diferenciado, es decir, para haberse separado en capas cuando aún estaba caliente. Las medidas de gravedad de Dawn apuntan a un núcleo de hierro y níquel de unos 220 km de ancho, envuelto por un manto rocoso y una corteza de basalto, la roca de las coladas de lava. Por eso se lo considera un protoplaneta: un embrión de planeta que ha sobrevivido casi intacto desde los primeros millones de años del Sistema Solar.

El polo sur está dominado por Rheasilvia, una cuenca de impacto de unos 500 km de diámetro, casi tanto como el propio Vesta, con un pico central de más de 20 km de altura, uno de los relieves más altos conocidos en el Sistema Solar. El choque que la excavó, hace unos mil millones de años, lanzó al espacio una cantidad enorme de fragmentos. Bajo Rheasilvia se reconoce una cuenca más antigua, Veneneia, y a lo largo del ecuador discurre una serie de surcos paralelos, consecuencia de esos mismos impactos.

Órbita y rotación

Vesta orbita en la parte interior del cinturón principal, a 353 millones de km del Sol de media, es decir, 2,36 unidades astronómicas, y tarda 3,63 años en completar una vuelta. Su órbita es poco excéntrica y está inclinada 7,1° respecto a la eclíptica. Gira sobre sí mismo en 5 horas y 20 minutos, uno de los periodos más cortos entre los grandes asteroides.

Su superficie refleja más del 40% de la luz que recibe, mucho más que los demás grandes asteroides. Por eso, aunque es más pequeño que Ceres, Vesta es el asteroide más brillante del cielo: en las oposiciones más favorables alcanza la magnitud 5,1 y, desde un lugar oscuro, se ve sin instrumentos.

Descubrimiento y exploración

Heinrich Wilhelm Olbers lo descubrió desde Bremen el 29 de marzo de 1807: era el cuarto asteroide conocido, después de Ceres, Palas y Juno. El nombre, el de la diosa romana del hogar, lo eligió el matemático Carl Friedrich Gauss, que había calculado su órbita. Durante casi dos siglos Vesta siguió siendo un punto de luz; solo en los años noventa el telescopio espacial Hubble mostró su forma y la gran cuenca de su polo sur.

La sonda Dawn de la NASA entró en órbita alrededor de Vesta el 16 de julio de 2011 y permaneció allí hasta el 5 de septiembre de 2012, cartografiando su superficie, su composición y su campo de gravedad. Después, gracias a sus motores iónicos, partió hacia Ceres: fue la primera sonda en orbitar dos cuerpos distintos más allá de la Tierra. Sus datos confirmaron que toda una familia de meteoritos procede de Vesta.

Preguntas frecuentes

¿Se puede ver Vesta a simple vista?

Sí, pero solo en condiciones favorables. Cuando está en oposición y cerca del perihelio, Vesta alcanza la magnitud 5,1, justo dentro del límite del ojo humano bajo un cielo oscuro. Es el único asteroide que lo consigue con regularidad; con unos prismáticos se encuentra fácilmente en cada oposición.

¿Es Vesta un planeta enano?

No. Un planeta enano debe tener una forma redondeada por su propia gravedad, y Vesta hoy no la tiene: el impacto que creó Rheasilvia lo acható por el polo sur. Por su estructura en capas se lo describe como un protoplaneta, pero la UAI lo clasifica como asteroide.

¿Qué meteoritos proceden de Vesta?

Los HED, siglas de howarditas, eucritas y diogenitas: alrededor del 6% de los meteoritos encontrados en la Tierra. Su composición coincide con la que Dawn midió en la corteza y el manto de Vesta. Son fragmentos lanzados al espacio por los grandes impactos del polo sur, y hacen de Vesta uno de los pocos cuerpos del Sistema Solar de los que tenemos muestras en el laboratorio.

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