La peonza de carbono

Bennu

Bennu es un asteroide oscuro y rico en carbono, de cerca de medio kilómetro de ancho y con forma de peonza. Es uno de los cuerpos del Sistema Solar cuya trayectoria futura conocemos mejor, y uno de los mejor estudiados: la sonda OSIRIS-REx permaneció a su lado más de dos años y en 2023 trajo a la Tierra 121,6 gramos de su material.

Modelo 3D del asteroide Bennu, reconstruido con los datos de la sonda OSIRIS-REx
Dimensiones
565 × 535 × 508 m
Distancia al Sol
168 M km
Periodo orbital
436 días
Rotación
4,3 horas
Descubrimiento
1999
Muestras
121,6 g (2023)

Características físicas

Bennu mide 565 × 535 × 508 metros. Es un asteroide carbonáceo, más oscuro que el carbón: refleja alrededor del 4% de la luz que recibe. Como Itokawa, es un montón de escombros, con una densidad de solo 1,19 gramos por centímetro cúbico, poco más que la del agua: casi la mitad de su volumen es espacio vacío. Su forma de peonza, con un abultamiento en el ecuador, es el resultado de la rotación, que empuja el material hacia fuera.

De cerca, la superficie resultó muy distinta de lo esperado: no arena fina, sino un caos de bloques, algunos tan altos como edificios. Cuando el brazo de la sonda la tocó, el 20 de octubre de 2020, se hundió medio metro casi sin encontrar resistencia, como en una piscina de bolas. La sonda también vio a Bennu lanzar al espacio pequeñas piedras: es un asteroide activo.

Órbita y rotación

Bennu recorre en 436 días una órbita comprendida entre 0,90 y 1,36 UA del Sol, a 168 millones de km de media, inclinada 6° respecto a la eclíptica. Cruza la órbita de la Tierra, y cada seis años aproximadamente pasa relativamente cerca de nuestro planeta. Gira sobre sí mismo en 4,3 horas, y por efecto de la luz solar su día se acorta alrededor de un segundo cada siglo.

Gracias a los datos de la sonda, su trayectoria se conoce con una precisión sin precedentes. Hasta el año 2300, la probabilidad total de un impacto con la Tierra es de 1 entre 1750, es decir, el 0,057%; la fecha de mayor riesgo es el 24 de septiembre de 2182, con 1 entre 2700. Mucho dependerá del paso cercano de 2135, cuando la gravedad terrestre modificará su órbita de un modo que hoy no puede calcularse con exactitud.

Descubrimiento y exploración

Fue descubierto el 11 de septiembre de 1999 por el programa LINEAR. El nombre, el de un ave mitológica egipcia parecida a una garza, lo propuso en 2013 un niño de nueve años, ganador de un concurso internacional: el brazo de la sonda con su dispositivo de recogida le recordaba el cuello y la cabeza del ave.

La sonda OSIRIS-REx de la NASA llegó a Bennu el 3 de diciembre de 2018, cartografió su superficie durante casi dos años y el 20 de octubre de 2020 recogió la muestra. La cápsula aterrizó en Utah el 24 de septiembre de 2023 con 121,6 gramos de polvo y piedrecillas. Los análisis publicados en 2025 hallaron en ella 14 de los 20 aminoácidos que usa la vida en la Tierra, las cinco bases del ADN y el ARN, y sales dejadas por la evaporación de una antigua agua salada.

Preguntas frecuentes

¿Chocará Bennu contra la Tierra?

Es muy improbable. La probabilidad total hasta 2300 es de 1 entre 1750: significa que hay un 99,94% de posibilidades de que no ocurra. La fecha de mayor riesgo, el 24 de septiembre de 2182, tiene 1 probabilidad entre 2700. Aun así, Bennu figura entre los asteroides conocidos con mayor riesgo, y por eso su órbita se sigue con tanto cuidado.

¿Qué hay en las muestras de Bennu?

Moléculas orgánicas y minerales que se forman en presencia de agua. Los análisis identificaron 14 de los 20 aminoácidos de las proteínas, las cinco bases nitrogenadas del ADN y el ARN, amoníaco y sales como carbonatos y fosfatos de sodio, dejadas por una salmuera que se evaporó hace unos 4500 millones de años. No son rastros de vida, sino los ingredientes de los que la vida puede partir.

¿Por qué Bennu tiene forma de peonza?

Por la rotación. Bennu es un montón de escombros poco cohesionado que gira en 4,3 horas: la fuerza centrífuga empuja los restos hacia el ecuador, donde se acumulan en un abultamiento. La misma forma se encuentra en Ryugu y en Didymos, y parece típica de los asteroides pequeños que giran deprisa.

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